Tuesday, March 3, 2015

DOSIS DE PRAGMATISMO EN LOS ACUERDOS DE LA HABANA.


Desmovilización sin una verdadera paz cercana.

Originalmente el pragmatismo fue una corriente filosófica que nació en los E.E.U.U. a finales del siglo 19 con gran influencia en el pensamiento del siglo 20. Algunos autores la conocen como “The American School” y sus mayores exponentes fueron Charles Peirce y William James. El vocablo "pragmatismo" viene del griego “pragma” que significa hecho o acto. En el fondo lo que sostiene es que para poder juzgar la verdad de una doctrina moral o social, se deben considerar sus efectos prácticos. En otras palabras, las ideas o principios se valoran por la utilidad y por la practicidad de los mismos.

En las discusiones públicas que se han hecho sobre el proceso, llamado de la Habana, donde negocian el gobierno colombiano y la cúpula de la guerrilla de la FARC, se ha dicho, por parte de algunos dirigentes políticos de los partidos que acompañan el gobierno, que para lograr acuerdos hay que ser “realistas” y “prácticos”. Es ceder principios morales, de justicia, “tragar sapos”, para lograr que los alzados en armas abandonen la lucha armada. 

Se ha dicho que la paz es un valor superior y que para lograrla se pueden sacrificar otros conceptos morales y de  justicia y  no solo perdonar a los infractores, sino además facilitarles su trabajo político. En alguna forma es la aplicación de conceptos pragmáticos para conformar una sociedad sin la violencia guerrillera que hemos soportado por años. Es un poco aplicar el principio maquiavélico de que el fin del conflicto armado justifica sacrificar los principios de justicia, verdad y reparación.

Es cierto que en otras épocas en Colombia y en otras partes del mundo se ha logrado la reincorporación de rebeldes a la vida civil, haciendo caso omiso de normas y leyes vigentes y perdonando actos contra la población y contra el estado, claramente ilegales. Y en alguna forma este es un método que se ha validado en el mundo  para lograr este fin. Se ha dicho además que esta es la única vía para desmovilizar y empezar un  proceso de reinserción, verdad y reparación, estadios necesarios para el verdadero logro de una paz estable.

Sin embargo muchos otros creemos que también se puede lograr el mismo propósito con el uso legítimo de las armas por parte del estado, de un estado democrático, de manera que se logre una rendición o se minimice la influencia de las acciones armadas ilegales y a la postre se elimine la violencia política.

Es un hecho irreversible que el camino escogido por este gobierno, es el método del diálogo y la negociación, y de lo que se trata ahora, es evaluar hasta donde la sociedad colombiana está dispuesta a ceder y entregar en justicia, perdón y reparación, para lograr la desmovilización.

Por lo que hemos visto y se ha traslucido de la Habana, la guerrilla en forma prepotente y descarada, se declara víctima del estado y reivindica su violencia como un método válido para defender a los menos favorecidos y superar las injusticias que en Colombia se han cometido contra las clases más populares. Se siente libertadora, dueña de la verdad y no demuestra ningún grado de arrepentimiento por los males que le ha causado al país y a millones de sus ciudadanos, tanto en forma particular como colectiva.

A los de la Farc les parece moral y justo utilizar menores en su guerra, abusar de niñas y jóvenes sexualmente, poner minas antipersonales afectando a miles de campesinos inocentes, destruir con cilindros bomba a comunidades enteras, usar el narcotráfico para financiar sus acciones asesinas, secuestrar  y muchas otras actividades, la mayoría de ellas calificadas de delitos de lesa humanidad por las cortes internacionales.

Es claro que no hay arrepentimiento, no hay intención de reconocer la verdad y no tienen intención de reparar las víctimas.Es evidente que no se sienten culpables. Se sienten víctimas del estado y redentores de los más necesitados. Y solo aceptaran su interpretación de los hechos como la verdad del conflicto.

¿Con estas circunstancias es posible lograr una paz estable para Colombia?

Es muy probable que el proceso de la Habana desemboque en una desmovilización y una eventual reintegración de los miembros de la guerrilla a la sociedad. Eso es lo que busca el proceso actual. Se negocian 5 puntos básicos y ya se ha avanzado en algunos de ellos aunque quedan temas sensibles por definir. 

En cuanto a temas tan críticos como el castigo, seguramente el gobierno cederá con una justicia  transicional laxa, y probablemente  sin cárcel. En cuanto a la compensación de sus víctimas, lo más probable es que se cree un fondo para ello con dineros del fisco, ayudas internacionales y algunos bienes de la guerrilla que se logren incautar, pero sin incluir  el grueso de sus patrimonios mal habidos. Además la guerrilla conseguirá  muchos otros beneficios de tipo social y político que el gobierno les cederá.

El gobierno, los partidos políticos de la unidad nacional  y el Fiscal presumen que lo que gana el país por la desmovilización de las Farc es más importante que el daño que se le hace a la justicia y a las instituciones. Y justifica además, las gabelas y beneficios políticos que obtendrá la Farc con esta negociación.

Lograda la desmovilización y suponiendo que el país acepta pagar su costo, se entrará a un proceso complejo de perdón, reparación de víctimas y resocialización de los combatientes, y el establecimiento de la verdad; estadios indispensables para llegar a una paz estable y duradera.

Expuesto la anterior; creo que en el gobierno de Santos se lograra la desmovilización; pero no la paz.

Con el grupo guerrillero de la Farc nunca se lograra la paz. Para alcanzarla es indispensable el perdón. Pero en este caso el perdón no es posible, pues no hay arrepentimiento.  La iglesia Católica nos ha enseñado, como lo define en el sacramento de la confesión, que sin arrepentimiento o contrición no hay perdón. Las Farc nunca tendrán, ni demostraran verdadero arrepentimiento. Solo reconocerán algunos errores. Por esto las víctimas nunca perdonarán. Algunas de ellas, por presión de la izquierda o del gobierno, o por intereses políticos, participando en shows mediáticos, dirán que “perdonan” a sus victimarios, pero será solo de dientes para afuera.

La sociedad Colombiana no perdonará a quienes le hicieron daño y no lo reconocen, y que además se creen benefactores y víctimas y se muestran cínicos frente a los hechos violentos que cometieron por 50 años.

No tendremos  verdad. En el mejor de los casos reconocerán errores en su actuar armado, o se escudarán en su subalternos, arguyendo que los crímenes más atroces fueron cometidos por ellos sin su consentimiento. Tratarán de que la historia se olvide de sus atrocidades negándolas y señalando a la derecha de distorsionar el pasado. 

Habrá impunidad. No queda duda que ante las declaraciones del Fiscal y de muchos otros de los dirigentes del gobierno y de sus aliados políticos, la justicia transicional la utilizarán como fachada para dejar colar a los máximos jefes de la Farc y así exonerarlos de pagar las penas que le deben a la sociedad colombiana por los delitos de lesa humanidad que han cometido. 

La reparación de las víctimas no se dará a satisfacción. Puede que el estado lleve a cabo algunos programas económicos que alivien a algún sector de las víctimas, pero en forma marginal. Pero las víctimas somos todos los colombianos. El atraso económico a que nos sometieron, el daño ecológico que han causado, el dolor que hemos sufrido con las masacres, los abusos, los secuestros. Esto nunca se reparará. Además no entregarán su dinero mal habido para la reparación económica de las víctimas. Dirán que no tienen y el gobierno mirará para otro lado, pues sabe que ese es un gran aliciente para la desmovilización. Que los jefes guerrilleros puedan conservar sus fortunas en el exterior producto del secuestro, extorsión y narcotráfico.

Solo tendremos reintegración en forma parcial. Algunos jefes guerrilleros se quedarán en Cuba o Venezuela con sus grandes capitales, algunos otros vendrán a hacer política en Colombia, con  posibilidad de que atenten contra ellos, por el odio que mucha gente afectada les mantendrá. De la tropa guerrillera algunos se integrarán con los programas del gobierno, con educación y posibilidades de empleo, y otros entrarán a las bandas de la delincuencia común.

¿Y el presidente Santos? Seguramente pasará a la historia como un abanderado de la paz, que logró la desmovilización de un grupo ilegal de más de 50 años de accionar guerrillero, por medio de la negociación y no por el uso legítimo de la fuerza. Nadie se acordará del precio que tuvo que pagar la sociedad Colombiana. ¡Y a lo mejor premio Nobel de Paz!

Pero solo, las nuevas generaciones, que lograrán sanar las heridas con el tiempo y el olvido, y con gobiernos que vigoricen la justicia, la  institucionalidad y la democracia, que fortalezcan la seguridad, que ejerzan el legítimo uso de las armas contra los ilegales, que generen desarrollo con equidad, con más oportunidades y educación para todos, podrán aspirar a una paz duradera entre los colombianos.

Y esto solo el tiempo lo dirá.

Jorge Pineda

Febrero 2015

No comments: