Friday, September 7, 2012

UNA BOFETADA A LA DEMOCRACIA COLOMBIANA.

Con motivo de los diálogos de paz con la guerrilla de las FARC que el Presidente Santos anunció esta semana, el ex presidente Uribe declaró que esto constituye una bofetada para la democracia Colombiana.

A lo mejor el  Presidente Uribe tiene la razón.  No es fácil aceptar los diálogos de paz con un grupo que no ha mostrado intenciones de dejar el terrorismo, el narcotráfico, el secuestro, el abuso de menores usándolos en la guerra, las minas antipersonales y en general la lucha armada inhumana y salvaje. 

Y sorprende el hecho de que el Presidente Santos haya dicho, reiteradamente, hasta hace muy poco tiempo, que solo hablaría de paz cuando la guerrilla diera señales y mostrara hechos indicativos de querer la reconciliación. Hasta ahora lo único que la FARC ha mostrado es, daños a la infraestructura eléctrica, caos en el Cauca, violencia y más violencia terrorista.

También sorprende el calculo de tiempo que hace el Presidente para la campaña de su reelección. Por eso afirma que será un proceso de meses, no de años, tiempo preciso para fortalecer su aspiración a ser reelecto  y de paso le  ayuda a su “mejor amigo”, amigo de la FARC, pero tremendamente dañino para Colombia, el comandante Chávez, que también necesita del pantallazo de la paz para su reelección.

Sin embargo el sueño de vivir en paz es tan grande y sagrado para los Colombianos, después de 50 años de luchas,  que todo lo anterior se deja de lado, se soslaya y decididamente la nación respalda la decisión del Presidente de iniciar negociaciones con la insurgencia y le augura el mayor de los éxitos.

¡Todos le estamos apostando a la Paz!

Quizás los únicos que se apartan de este propósito, equivocadamente según mi concepto, es el Uribismo. Seguramente por miedo de perder su principal bandera política, la seguridad democrática. El Presidente Uribe conoce que una “democracia fuerte” no negocia con los terroristas sino que los somete. Desafortunadamente Colombia no es una democracia fuerte y  faltan décadas para serlo.

Por eso el Presidente Uribe dice que se esta abofeteando la democracia Colombiana, democracia que ha sido abofeteada muchas veces a lo largo de su larga historia republicana.

Fue una bofetada a la democracia el establecimiento del Frente Nacional a finales de los 50 y en la década de los 60. Los partidos políticos se alternaron en el poder limitando gravemente la participación de otros. Bofetada que se justificó en la medida que se atemperó y eventualmente se eliminó la violencia partidista y se logró ahuyentar el fantasma del regreso de otra dictadura militar.

Posteriormente y ante la aguda crisis institucional que el país sufrió al final de la década de los 80 por motivo del narcotráfico y del fenómeno de la extradición, se estableció una constituyente para elaborar la constitución del 91. Esta fue una bofetada mayor en cuanto se violó la constitución vigente en ese entonces, para poder convocar la elección de una constituyente. Aún hoy en día hay dirigentes políticos y constitucionalistas que consideran que la constitución del 91 es espúrea en su origen. Pero aun así nadie niega que con ella Colombia entró a la modernidad y al respeto de los derechos humanos y ciudadanos. 

Y la última perla en este gobierno, el fracaso de la reforma de la justicia. Reforma que se logro por la presión del ejecutivo en el semestre anterior, negociando gabelas con las otras ramas del poder público, que a la postre y después de muchos tropiezos, pasó como acto constitucional. Y como no salió bien, llena de vacíos y despropósitos jurídicos,  el mismo ejecutivo la tuvo que tumbar antes de su promulgación, violando las normas constitucionales. Esta bofetada tuvo tintes de mini golpe a la rama legislativa del estado.

Los casos anteriores y muchos otros, demuestran que la clase dirigente Colombiana no tiene empacho en abofetear la democracia tantas veces como sea necesario para lograr, lo que en un momento dado; el ejecutivo, los medios y la opinión consideren “los máximos intereses del estado”.

Los fines “altruistas” han justificado las bofetadas a la democracia; esto suena Maquiavélico, pero a la postre ha resultado.

Todo esto nos demuestra que en nuestro medio la democracia es una utopía de largo alcance. En alguna forma la democracia ideal es a la sociedad, como la felicidad plena es al individuo. Siempre se busca pero nunca se alcanza.

Ojalá al menos alcancemos la paz.


Jorge Pineda B
Medellín, Septiembre 6, 2012

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