Esta semana en su visita al Reino Unido el Presidente Santos ofreció una
serie de entrevistas y conferencias y se refirió a la necesidad de que se
revise la forma como elmundo esta confrontando el problema de la producción y
el consumo de drogas y dejo claro que su gobierno estaría inclinado a la
legalización de la producción y el consumo de algunas de ellas si hay un
consenso general al respecto, dejando en claro que no lideraría ese proceso.
A renglón seguido la Fiscal General de la Nación dio declaraciones en el
mismo sentido, aclarando además que esa es su posición de tiempo atrás y que
así lo ha expresado en otras oportunidades, inclusive cuando ocupo otras
posiciones publicas.
El uso de drogas, alcohol y en general sustancias que afectan la mente
del genero humano es milenario. Comunidades de todos los rincones del mundo y
durante siglos han usado sustancias psicoactivas como medicinas y en ritos y
ceremonias. En alguna forma se han usado para evadir la realidad o para menguar
las dolencias físicas o mentales. Han sido connaturales al genero humano.
Tratar de prohibirlas y eliminarlas es un acto que va contra la misma
naturaleza y no es realista.
Sin embargo en el mundo occidental contemporáneo se viene luchando,
desde principios del siglo pasado, hace unos 80 a 90 años, contra su consumo, distribución y producción. Actividades
prescritas por ley que las hace ilegales en todos los países, al menos en el mundo
Occidental. Esta penalización ha generando gigantescas economías subterráneas
en benéfico de mafias y grupos criminales, ocasionando así gran daño a las
sociedades formalmente establecidas. Colombia particularmente ha vivido décadas
de confrontación y guerra, con ingentes sacrificios de vidas e
institucionalidad, para evitar que en
su territorio se produzcan algunas de ellas, especialmente la marihuana y la
cocaína.
La prestigiosa revista The Economist viene desde finales del siglo
pasado proponiendo la legalización regulada. Así mismo se expresaron en un
documento reciente los ex presidentes Cardozo de Brasil, Zedillo de México y
Gaviria de Colombia después de un estudio serio y bien sustentado. Muchas otras
personalidades se han manifestado en los últimos años en el mismo sentido. Ahora es el Presidente Santos quien pone el
tema sobre la mesa.
En los EEUU el tema es dramático. Hay hondas diferencias entre el
gobierno federal, que sigue aferrado a la estrategia de mantenerlas proscritas
y combatirlas a cualquier costo, frente a algunos estados que han aprobado, por
medio de referendos, el uso de la marihuana para usos medicinales. Esto en
California es permitido desde 1996. El cultivo de la marihuana en California
aunque aun ilegal, es uno de los más importantes de su agricultura. Es tan
conocida su existencia, que hay que suponer tolerancia por parte de las
autoridades, en otra forma no se entiende su existencia y desarrollo.
Es tan evidente la importancia que tiene la hierba en la economía
agrícola de California que hay legisladores que han abogado por su legalización
buscando con ello impuestos y así
ayudar a subsanar el déficit del gobierno estatal. Hace solo un año, en
Noviembre del 2010 el 44% de los californianos voto a favor del cultivo y
consumo de pequeñas cantidades. La llamada proposición 19 si bien no paso, si
dejo en claro que hay un porcentaje muy importante de votantes a su favor. Si
esto lo unimos al fracaso de la lucha que EEUU ha liderado contra las drogas,
se puede pensar que más temprano que tarde se vera un cambio de la política
restrictiva que Estados Unidos ha aplicado hasta ahora en este tema.
No hay duda que el consumo de drogas, legales o ilegales le pueden hacer
un gran daño a la población y en especial a la gente joven. La discusión no se
centra en lo perjudicial que son, eso es obvio. Se centra en el dilema; que es mejor, si una legalización regulada
de drogas consideradas blandas, donde se pueda hacer control en su producción,
calidad, distribución y por lo tanto educación, algo similar al uso del alcohol
y del tabaco, o si es mejor que se mantenga criminalizada y se continué la
lucha contra su producción y consumo como actualmente se hace. En ningún caso
se debe pensar en una legalización absoluta. Eso seria desastroso para la
sociedad.
Es evidente que se necesita un liderazgo mundial para avanzar en este
tema. Pudieran ser los ex presidentes latinoamericanos. O un líder de
reconocida solvencia mundial como Lula Da Silva o Bill Clinton. Pero no se ve nada en esta dirección. Lo que
si no es nada conveniente es que sea el Presidente de Colombia o la Fiscal
General de la Nación quienes estén debatiendo el tema.
Las declaraciones del Presidente y de la Fiscal, si bien son moderadas y
bien intencionadas, serán interpretadas por muchos como un aval para la legalización de las drogas. El común de la gente así lo
percibirá. Lo que obviamente les quitara autoridad moral para perseguir los
narcotraficantes y las economías ilegales, producto de su producción y trafico.
Estas declaraciones son inconvenientes y para mucha gente y en especial para
los que están en el negocio, las pueden tomar como un aval o al menos una forma
de justificar su actividad.
Los funcionarios del ejecutivo de los países donde se produce y consume droga se deben abstener a opinar al respecto, su ejercicio se debe limitar a hacer cumplir la ley y dejar estas discusiones a los ex presidentes, a los académicos, a los periodistas y medios de opinión y a las instituciones que lo puedan hacer libremente sin perjudicar ni socavar la acción de las autoridades.
Es un poco como en la administración de justicia donde los Jueces y
Magistrados no pueden opinar sobre los negocios que manejan antes de fallar o
de lo contrario se les acusara de pre juzgamiento y falta de ecuanimidad en su
decisión.
Jorge H Pineda B
Noviembre 26-2011
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