El pueblo Colombiano ya le dio las gracias al Presidente Uribe por su gestión. Eligio con una mayoría absoluta al representante de sus políticas y a quien da garantía de continuidad de la Seguridad Democrática y de la transformación del estado bajo los lineamentos de la doctrina Uribe. Este agradecimiento, lo ratifica el hecho que aun cuenta con el 70% de aprobación de los Colombianos.
Ocho años atrás cuando los Colombianos, por inmensa mayoría, le dimos el mandato al Presidente Uribe de gobernarnos, con la esperanza de cambiar los destinos de la nación, Colombia era una democracia inviable. El país político estaba al borde del colapso, la violencia y la guerrilla narcotraficante controlaba una parte apreciable del país; los paramilitares, con el respaldo de algunos miembros del ejercito y el beneplácito de sectores de la población, ejercía de defensor de las actividades productivas y de algunas comunidades atacadas por la guerrilla, y la desesperanza y la frustración eran generalizadas.
En efecto, las tres ramas del poder publico eran incapaces de mantener la democracia. El Ejecutivo, por muchas décadas, había sido ineficiente e inepto en la dirección del país. El gobierno día a día cedía terreno ante los grupos insurrectos y se había perdido control sobre parte del territorio nacional. Su brazo armado, el Ejercito y la Policía, estaban desmoralizados y parcialmente comprometidos con grupos irregulares. El Legislativo era dominado y manejado por la clase política tradicional corrupta y carecía de toda solvencia moral para promover un cambio. Y El Judicial abrumado por la impunidad rampante, era incapaz de ejercer su función constitucional.
Ninguna de las ramas del poder publico estaba en condiciones de ejercer un liderazgo de cambio y de depuración.
Uribe entendió esa problemática y decidió desde el poder ejecutivo emprender acciones que llevaran a devolverle a los colombianos la esperanza de tener una democracia viable. Emprendió el cambio por medio del ejercicio de la autoridad, apoyado en el legitimo uso de las armas.
Su primer batalla fue la Seguridad Democrática. El fortalecimiento de las fuerzas del orden. Su profesionalización. Su equipamiento. Su compromiso de ejercer autoridad bajo las normas de la constitución y el respeto a los derechos humanos con el fin de darle a todos los Colombianos seguridad. Propósito que aun no termina pero que deja en muy buen camino.
Simultáneamente emprendió la modernización del Ejecutivo y de las empresas del estado. Propugno lograr que la rama ejecutiva manejara eficientemente los recursos y respondiera adecuadamente a las necesidades de los Colombianos. Grandes transformaciones se lograron en la educación, en la salud, en las empresas del estado, en las comunicaciones. En general el país retoma la ruta del crecimiento económico y la confianza de los inversionistas.
El Presidente entendió que todas las ramas del poder publico se tenían que transformar y así lograr el equilibrio que una democracia moderna reclama. Por esto decidió ejercer desde su posición acciones y presiones, respetando la independencia establecida en la constitución, señalando y haciendo evidentes las deficiencias profundadas de las otras ramas del poder publico. Trato por medio de una consulta popular inducir cambios fundamentales en las otras dos ramas pero no lo logro. Entonces busco otros caminos, para lograr el mismo fin.
No hay duda que la rama Legislativa ha cambiado. La ley de desmovilización de las autodefensas, propuesta e impulsada por el ejecutivo, destapa la relación de estos con algunos miembros de las cámaras legislativas. Esto estuvo acompañado de auto reformas que han permitido alguna depuración y mayor transparencia en sus actos legislativos. El hecho de que más del 60% del Congreso recién electo este compuesto por legisladores nuevos es una señal de cambio. Es cierto que algunos de estos aun representa la anterior clase política, pero aun así, el nuevo Congreso representa un avance importante.
Con la rama Judicial ha sido más difícil. No hay duda que ésta esta politizada y es profundamente ineficiente. La impunidad es la peor desgracia que aun vive Colombia. Esta tan politizada, que su Corte Suprema, el máximo organismo rector de la Justicia en Colombia, no ha sido capaz de nombrar algunos de sus dignatarios y su Presidente es interino. Tampoco ha sido capaz de nombrar el Fiscal General de la Nación. La Corte Suprema en alguna forma perdió su dignidad. El contrapunteo con el Presidente destapó esta realidad. Muy poco pudo el Presidente Uribe hacer para que la Justicia fuera reformada, pero en alguna forma puso el dedo en la llaga y le deja al nuevo Congreso y al nuevo Ejecutivo la urgente tarea de transformarla.
Todos estos procesos se lograron o se indujeron dentro del mayor respeto a la constitución vigente, sin violentarla. El ejecutivo acato las decisiones de las otras ramas del poder publico, aun en los casos que no compartió. Se dio una clara libertad de prensa y de opinión. Se fortalecieron tres nuevos partidos, La U, El Polo Democrático y el Partido Verde, ampliando significativamente las opciones políticas para los ciudadanos y se le dio vida a una mayor participación de la comunidad en las decisiones del estado, comunidad que por décadas estuvo restringida e ignorada por el dominio y el control que los lideres de los dos partidos tradicionales tenía sobre toda la cosa publica.
Esto se dio gracias en buena parte por la seguridad, que con el Presidente Uribe toma el nombre de Democrática, precisamente porque gracias a ella el país es mas tolerante, se permite disentir, pensar y opinar distinto, y se le dan garantías a todos. Es un hecho que el mayor contradictor del Presidente Uribe, que es el partido de izquierda El Polo Democrático, ha logrado la alcaldía de Bogota por dos periodos y ha podido ejercer una oposición a cabalidad.
Por eso el mayor logro del Presidente Uribe fue devolverle la Fe a los Colombianos. Ya creemos en Colombia, creemos en una patria digna capaz de darle a sus ciudadanos bienestar y progreso.
¡Mil Gracias Presidente Uribe por dejarnos soñar con una Colombia Grande!
Jorge H Pineda
Medellín, Colombia
Julio 8-2010
Thursday, July 8, 2010
Wednesday, May 12, 2010
EL LIDER QUE COLOMBIA NECESITA HOY
No hay la menor duda que Colombia esta viviendo un proceso de selección del próximo presidente muy interesante. Se tienen para la primera vuelta seis candidatos supremamente bien calificados y estructurados, lo que ha permitido una discusión de programas e ideas que enriquecen el encuentro democrático y dignifican la política en Colombia.
Sin embargo es una lastima, que las encuestas y la presión mediática a que estamos sometidos, hayan llevado al electorado a agruparse alrededor de los dos candidatos punteros en las encuestas, restándole opciones a otros igualmente preparados y capacitados para la contienda.
Es interesante ver la coincidencia en los programas expuestos por los diferentes candidatos. Quizás el único que se distancia del resto es el candidato del Polo Democrático, que ideológicamente se podría tildar de centro izquierda. Los otros sin excepción son centro derecha. Claro que entre las propuestas hay mucha diferencia de matices y de prioridades. De los programas de los candidatos de centro derecha se podría asegurar, sin mucho peligro a equivocarnos, que son buenos y que han sido estructurados por excelentes estudiosos de la realidad nacional. Pienso que cualquiera de estos programas pudiera ser igualmente exitoso en manos del líder adecuado para la Colombia de hoy.
Para algunos la prioridad es la legalidad, para otros la educación o la salud, para otros la seguridad o el empleo. Pero todos coinciden en unos elementos básicos que hay que dinamizar y consolidar para hacer avanzar a Colombia. Seguridad, lucha contra la corrupción, fortalecimiento de la justicia, educación, salud y crecimiento económico.
Esto me lleva a concluir que la actual disputa a la presidencia de Colombia es mas de personalidades que de programas. Es mas de caracteres que de partidos. Es mas de talante, de liderazgo y de carisma, que de venta de ideas o planes de gobierno.
Como bien dice el Presidente Uribe el mal endémico del país ha sido la violencia. Desde la década del 40 del siglo pasado, el país solo ha vivido unos pocos años en paz, durante el frente nacional. Tuvimos la violencia política, luego la guerrillera, la paramilitar, el narcotráfico y muchísima delincuencia común. Por eso el éxito de la teoría y la praxis del Presidente Uribe, representada en la seguridad democrática, que en esencia es el uso de la autoridad y la fuerza publica para garantizar la seguridad ciudadana dentro del marco de las normas democráticas y constitucionales.
Lo que hemos avanzado en seguridad no se puede perder. Y en alguna forma TODOS los candidatos respaldan la política de seguridad con diferencias de matices.
La pregunta es entonces si los candidatos tienen la decisión, el carácter y el talante para continuar la seguridad democrática en forma exitosa.
Si la contienda fuera mas equilibrada entre los seis candidatos seria muy interesante analizarlos frente al perfil del líder que el país necesita. Pero desafortunadamente a estas alturas y según las encuestas, las opciones se reducen al candidato de la U y al candidato del partido Verde.
El candidato Mockus representa la academia, la inteligencia, el cambio en algunas practicas políticas y se presenta como independiente de la política tradicional sin representación significativa en el congreso. Eso ha motivado a muchas personas jóvenes y otras no tan jóvenes a adherirse a su campana, impulsados además por los escándalos de la política tradicional.
El candidato Santos representa claramente al actual gobierno y es el heredero del Presidente Uribe. Tiene el respaldo del partido de la U y tiene buena representación en el congreso. Tiene gran experiencia en el manejo del estado. Quienes defienden a toda costa el éxito de la seguridad democrática están definitivamente a su lado.
Colombia necesita hoy un líder que transmita seguridad y autoridad. Que tenga el talante y la decisión para combatir la FARC y el terrorismo. Que tenga la capacidad de confrontar a los vecinos diplomáticamente y aun con las armas si las circunstancias lo ameritan. Que no se amilane ante el vecino que protege, financia y arma a la guerrilla de la FARC. Y además que tenga la capacidad política para trabajar de mano del congreso en las reformas que el país pide a gritos, en los temas de Justicia, salud, educación etc.
¿Cuál de estos dos candidatos tiene el liderazgo que Colombia necesita hoy?
En mi opinión el profesor Mockus trasmite candidez y transparencia, pero no transmite seguridad. No refleja el talante para ser el Comandante del Ejercito de Colombia y mantener la presión sobre la insurgencia. Si bien tiene una sólida personalidad y preparación, no aparece como el líder más atrayente del partido Verde. Él mismo voto por Peñalosa en la consulta de los partidos. Su popularidad se disparo cuando logro la adhesión de Fajardo. No aparece como el líder mas fuerte de los “Tenores”. Me imagino la eventual Presidencia de Mockus, como la de una “junta civil” de 4 miembros y no la de un Presidente fuerte. La Colombia de hoy no esta preparada para ese tipo de liderazgo.
El candidato Santos transmite continuidad, seguridad, autoridad para manejar las fuerzas armadas y representa las políticas del Presidente Uribe. No es carismático, pero su experiencia en el manejo de los temas del estado da garantía de tranquilidad. Sabe lo que puede promete y lo que es capaz de cumplir y no esta usando el recurso del populismo para ganar electores. Sabe cuales fueron los aciertos y desaciertos del actual gobierno y tiene mejor criterio que otros para continuar lo bueno y corregir lo malo. Y además tiene gran respaldo en el congreso, lo que le facilita la gobernabilidad.
En mi opinión, de las dos opciones disponibles, Santos es el candidato que mejor representa al líder que Colombia necesita hoy.
Jorge H Pineda
Medellín, Mayo 11-10
Sin embargo es una lastima, que las encuestas y la presión mediática a que estamos sometidos, hayan llevado al electorado a agruparse alrededor de los dos candidatos punteros en las encuestas, restándole opciones a otros igualmente preparados y capacitados para la contienda.
Es interesante ver la coincidencia en los programas expuestos por los diferentes candidatos. Quizás el único que se distancia del resto es el candidato del Polo Democrático, que ideológicamente se podría tildar de centro izquierda. Los otros sin excepción son centro derecha. Claro que entre las propuestas hay mucha diferencia de matices y de prioridades. De los programas de los candidatos de centro derecha se podría asegurar, sin mucho peligro a equivocarnos, que son buenos y que han sido estructurados por excelentes estudiosos de la realidad nacional. Pienso que cualquiera de estos programas pudiera ser igualmente exitoso en manos del líder adecuado para la Colombia de hoy.
Para algunos la prioridad es la legalidad, para otros la educación o la salud, para otros la seguridad o el empleo. Pero todos coinciden en unos elementos básicos que hay que dinamizar y consolidar para hacer avanzar a Colombia. Seguridad, lucha contra la corrupción, fortalecimiento de la justicia, educación, salud y crecimiento económico.
Esto me lleva a concluir que la actual disputa a la presidencia de Colombia es mas de personalidades que de programas. Es mas de caracteres que de partidos. Es mas de talante, de liderazgo y de carisma, que de venta de ideas o planes de gobierno.
Como bien dice el Presidente Uribe el mal endémico del país ha sido la violencia. Desde la década del 40 del siglo pasado, el país solo ha vivido unos pocos años en paz, durante el frente nacional. Tuvimos la violencia política, luego la guerrillera, la paramilitar, el narcotráfico y muchísima delincuencia común. Por eso el éxito de la teoría y la praxis del Presidente Uribe, representada en la seguridad democrática, que en esencia es el uso de la autoridad y la fuerza publica para garantizar la seguridad ciudadana dentro del marco de las normas democráticas y constitucionales.
Lo que hemos avanzado en seguridad no se puede perder. Y en alguna forma TODOS los candidatos respaldan la política de seguridad con diferencias de matices.
La pregunta es entonces si los candidatos tienen la decisión, el carácter y el talante para continuar la seguridad democrática en forma exitosa.
Si la contienda fuera mas equilibrada entre los seis candidatos seria muy interesante analizarlos frente al perfil del líder que el país necesita. Pero desafortunadamente a estas alturas y según las encuestas, las opciones se reducen al candidato de la U y al candidato del partido Verde.
El candidato Mockus representa la academia, la inteligencia, el cambio en algunas practicas políticas y se presenta como independiente de la política tradicional sin representación significativa en el congreso. Eso ha motivado a muchas personas jóvenes y otras no tan jóvenes a adherirse a su campana, impulsados además por los escándalos de la política tradicional.
El candidato Santos representa claramente al actual gobierno y es el heredero del Presidente Uribe. Tiene el respaldo del partido de la U y tiene buena representación en el congreso. Tiene gran experiencia en el manejo del estado. Quienes defienden a toda costa el éxito de la seguridad democrática están definitivamente a su lado.
Colombia necesita hoy un líder que transmita seguridad y autoridad. Que tenga el talante y la decisión para combatir la FARC y el terrorismo. Que tenga la capacidad de confrontar a los vecinos diplomáticamente y aun con las armas si las circunstancias lo ameritan. Que no se amilane ante el vecino que protege, financia y arma a la guerrilla de la FARC. Y además que tenga la capacidad política para trabajar de mano del congreso en las reformas que el país pide a gritos, en los temas de Justicia, salud, educación etc.
¿Cuál de estos dos candidatos tiene el liderazgo que Colombia necesita hoy?
En mi opinión el profesor Mockus trasmite candidez y transparencia, pero no transmite seguridad. No refleja el talante para ser el Comandante del Ejercito de Colombia y mantener la presión sobre la insurgencia. Si bien tiene una sólida personalidad y preparación, no aparece como el líder más atrayente del partido Verde. Él mismo voto por Peñalosa en la consulta de los partidos. Su popularidad se disparo cuando logro la adhesión de Fajardo. No aparece como el líder mas fuerte de los “Tenores”. Me imagino la eventual Presidencia de Mockus, como la de una “junta civil” de 4 miembros y no la de un Presidente fuerte. La Colombia de hoy no esta preparada para ese tipo de liderazgo.
El candidato Santos transmite continuidad, seguridad, autoridad para manejar las fuerzas armadas y representa las políticas del Presidente Uribe. No es carismático, pero su experiencia en el manejo de los temas del estado da garantía de tranquilidad. Sabe lo que puede promete y lo que es capaz de cumplir y no esta usando el recurso del populismo para ganar electores. Sabe cuales fueron los aciertos y desaciertos del actual gobierno y tiene mejor criterio que otros para continuar lo bueno y corregir lo malo. Y además tiene gran respaldo en el congreso, lo que le facilita la gobernabilidad.
En mi opinión, de las dos opciones disponibles, Santos es el candidato que mejor representa al líder que Colombia necesita hoy.
Jorge H Pineda
Medellín, Mayo 11-10
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