En las últimas semanas se ha calentado mucho el ambiente político, por la contienda tan estrecha entre los candidatos demócratas para lograr la nominación de su partido como candidato a la Presidencia de los EE.UU., cuya elección será en noviembre de este año.
Uno de los temas que ha ocupado la atención de los candidatos es el de los tratados de libre comercio. Tema de gran interés por parte de los poderosos sindicatos y por el publico en general que ve en estos tratados un enemigo, pues equivocadamente tienen la percepción que estos acuerdos les quitan oportunidades de empleo al norteamericano común.
Estados Unidos ha sido un adalid del libre comercio. Este es uno de los principios básicos que ha regido su economía de mercado por décadas. Principio respetado por demócratas y republicanos, por liberales y conservadores. Sin embargo los demócratas han tratado de limitar su alcance buscando defender los intereses de los sindicatos y asociaciones de trabajadores. Intereses muchas veces validos y respetables y que deben ser escuchados y debatidos ampliamente de manera que se logre un equilibrio entre el beneficio de la ampliación de los mercados y la protección a los puestos de trabajo.
Desafortunadamente, en la discusión del tratado de libre comercio con Colombia, el partido demócrata ha llevado la discusión al tema de los derechos humanos y defensa de los movimientos sindicales y allí es donde el argumento se sale de contexto y su análisis y discusión se complica, en especial para los candidatos demócratas, pues en una reñida campaña como la actual, cualquier opinión en este sentido tiene un tremendo impacto mediático.
Es de conocimiento general la inseguridad y la violencia que ha vivido Colombia en las ultimas décadas gracias al narcotráfico, a la guerrilla y al para-militarismo. Y en esta violencia generalizada han caído lideres políticos, sindicales, empresarios, periodistas, campesinos y defensores de derechos humanos. Decir que el gobierno no hace lo suficiente para la protección de los lideres sindicales y usar esto como argumento central, como lo hace el senador Obama, para oponerse al TLC con Colombia, es facilista e irresponsable pues afecta tremendamente a un país democrático que esta luchando por un mejor-estar para sus ciudadanos.
Este tipo de acusaciones ligeras, sin suficiente sustento e información, hechas por un precandidato a la Presidencia de los EE.UU. para lograr los votos de la base obrera, es injusta e indignante para cualquier persona que conozca con mayor profundidad de donde viene Colombia y cual es su situación actual.
El comercio mundial se rige cada vez mas por el pragmatismo de las empresas transnacionales y de los grandes grupos económicos que se apartan de los procesos políticos y de las consideraciones de derechos humanos. Si no fuera así, la China no hubiera invadido con sus productos a todas las naciones occidentales.
Es clarísimo que la clase política norteamericana, tanto republicana como demócrata, ha dejado de lado consideraciones políticas y morales para proteger el comercio mundial. Solo para citar algunos ejemplos, EE.UU. tiene comercio con China, Pakistán, Rusia, Arabia Saudita, países donde no hay democracia plena, ni libertad de prensa, ni libertad sindical, y en el caso de Arabia Saudita donde a la mujer se le niegan hasta sus derechos mas elementales.
¿Dónde están los demócratas para denunciar estas aberrantes injusticias? ¿Quién ha levantado la voz y la protesta contra China por las masacres y el dominio de terror que ejerce sobre el Tibet? ¿Porque los demócratas en el congreso no condicionan el comercio con la China a que se corrijan estas injusticias?
Es evidente la doble moral con que los precandidatos demócratas están manejando este tema del tratado de libre comercio con Colombia. Solo les interesan los votos y los tiene sin cuidado el daño que se le pueda hacer a un país amigo y aliado. Es vergonzoso. No tengo la menor duda que esta retórica, usada para atraer votos de las bases trabajadoras les hará mas daño que bien en sus campañas.
El deterioro que les ha producido a los precandidatos demócratas este debate, además del desgaste de la reñida campaña por la nominación de su partido, puede llevar a los demócratas a perder la oportunidad de recuperar la Casa Blanca.
Jorge Pineda
Miami, FL
4/7/08
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5 comments:
Espero no sacar de su adecuado contexto las frases que me han llamado la atención más poderosamente en tu post de hoy:
"Decir que el gobierno no hace lo suficiente para la protección de los lideres sindicales y usar esto como argumento central (...) es facilista e irresponsable.(...) Este tipo de acusaciones ligeras, sin suficiente sustento e información, hechas por un precandidato a la Presidencia de los EE.UU. para lograr los votos de la base obrera, es injusta e indignante (...). No tengo la menor duda que esta retórica, usada para atraer votos de las bases trabajadoras les hará mas daño que bien en sus campañas".
Considerando la posibilidades que tiene un político de primera fila de realizar consultas con expertos me parece que es, además de injusto, indignante y amoral, tambien ridículo y rayano en el absurdo. Debería hacerle mucho daño a las campañas, aunque nunca se sabe, la propia ignorancia del electorado, mucho más comprensible, podría no deternese en esas consideraciones. Esa es la pena.
Como de costumbre, estupendo post.
Muy muy bueno mi estimado Jorge Hernan.
Gracias por tu aporte sobre tan importante tema.
Un sesudo estudio realizado en EEUU sobre los estímulos que producen sensación de bienestar (aunque sea un bienestar muy pasajero) en el ser humano, han dado un resulatado concluyente:
La agradable sensación de sentir como nos están envidiando en un momento concreto
Ahora bien ¿quien lo reconoce como motivación real de nuestros actos?
Reconocer nuestras motivaciones reales es en general poco creíble, y en política ni te cuento
El miedo, el fondo es el miedo, miedo a quedarse sin empleo en grandes masas de población, un miedo que los políticos conocen bien y ante el que toman posturas normalmente para aprovecharlo
La misma llamativa oposición de una parte de la opinión pública a la celebración de los JJOO en China tiene un trasfondo de más de lo mismo, a saber, un rechazo visceral y más o menos subconsciente a la nueva pujanza de ese pais
Hola Jorge Hernan,
Te visito de nuevo y constato con alegria que tu blog tiene mas visitantes. Te dejo mi abrazo de amistad.
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