Wednesday, April 23, 2008

¿SERA LA POBREZA LA CAUSA DE LA VIGENCIA DE LA GUERRILLA?

Buena parte de los analistas y periodistas políticos, además de algunos académicos, consideran que las condiciones de pobreza y desigualdad de un país es la principal causa de la violencia guerrillera o de las guerras civiles.

Sin embargo se pueden dar muchos ejemplos de países donde hay desigualdades protuberantes y extrema pobreza en sectores amplios de su población que no tienen una violencia generalizada y sus regímenes de gobierno no son combatidos por las armas por movimientos insurgentes o guerrilleros. Se pueden citar países de diferentes continentes y culturas, con ingresos per-cápita inferiores al Colombiano, tales como Albania, Cuba, Egipto, India, Jamaica, Corea del Norte, solo para citar algunos pocos, y en Sudamérica como el caso del Ecuador o de Bolivia o Paraguay, países con bajos ingresos per-capita y altas desigualdades, donde si bien exciten problemas sociales y conflictos violentos, en ninguno hay ejércitos insurgentes organizados, desafiando al estatus del gobierno establecido.

Los colombianos nos hemos hecho esta pregunta muchas veces. ¿Porque en nuestro país la violencia guerrillera esta tan afincada y que debe hacerse para desterrarla?

Recientemente y gracias a una conferencia promovida por la cámara de Comercio Colombo Americana de Miami, tuve la oportunidad de asistir a la presentación que el ex senador Colombiano Rodrigo Rivera hiciera sobre el tema y donde dio interesantes y novedosas luces a las causas y posibles soluciones del conflicto armado Colombiano. El eje de su disertación estuvo sustentado en el modelo “Collier-Hoeffer Model of Civil War Onset” desarrollado por los investigadores Paul Collin y Anke Hoeffer que lo establecieron después del estudio de 78 conflictos armados o guerras civiles entre 1960 y 1999 en diferentes partes del mundo. Modelo que es utilizado por académicos e investigadores de estos temas.

El modelo de Collier-Hoeffer encuentra una mayor correlación de los factores que dan la oportunidad al inicio del conflicto y que facilitan el mismo, que al del descontento de la población. Sin negar que la pobreza es el caldo de cultivo para la rebelión, el modelo le da mas énfasis a factores tales como, la ambición de los alzados en armas, la riqueza en recursos naturales y especialmente de los de exportación que facilitan la financiación de la guerra, la debilidad de las estructuras militares, la ausencia de gobierno en áreas remotas y de difícil acceso, las condiciones de bajo o nulo crecimiento económico del país en cuestión y la existencia de conflictos armados anteriores al presente que no terminaron exitosamente, dejando armas y hombres entrenados para la guerra de fácil reclutamiento.

El análisis del senador Rivera muestra como todos estos factores se han dado en el conflicto Colombiano a través de los años y señala como durante el gobierno del Presidente Uribe esta situación empieza a cambiar, concluyendo que en términos generales la política de seguridad democrática presenta excelentes resultados concretos y esta bien encaminada.

Lo que sí aun falta y es de vital importancia que se logre, explicó el senador Rivera, es que la política de seguridad democrática o algo parecido a ella, se convierta en una política de estado y no responda a una estrategia del gobierno de turno. Lograrlo sería muy importante para poder acabar con la lucha guerrillera en Colombia y para ello se requiere de una gran concertación nacional, de todos los partidos políticos y la sociedad civil.

Esperemos que la clase política Colombiana siga el ejemplo del senador Rivera y analice con profundidad las causas y las soluciones de este conflicto y busque una política de estado acorde con las causas del mismo, permitiéndole así a los colombianos visualizar un mejor futuro, sin violencia ni zozobra y donde se pueda generar condiciones de desarrollo que permita reducir los niveles de pobreza que nos aquejan.

Jorge Pineda
Miami, FL
4/23/08

Thursday, April 10, 2008

LOS CANDIDATOS DEMÓCRATAS Y EL TLC CON COLOMBIA

En las últimas semanas se ha calentado mucho el ambiente político, por la contienda tan estrecha entre los candidatos demócratas para lograr la nominación de su partido como candidato a la Presidencia de los EE.UU., cuya elección será en noviembre de este año.

Uno de los temas que ha ocupado la atención de los candidatos es el de los tratados de libre comercio. Tema de gran interés por parte de los poderosos sindicatos y por el publico en general que ve en estos tratados un enemigo, pues equivocadamente tienen la percepción que estos acuerdos les quitan oportunidades de empleo al norteamericano común.

Estados Unidos ha sido un adalid del libre comercio. Este es uno de los principios básicos que ha regido su economía de mercado por décadas. Principio respetado por demócratas y republicanos, por liberales y conservadores. Sin embargo los demócratas han tratado de limitar su alcance buscando defender los intereses de los sindicatos y asociaciones de trabajadores. Intereses muchas veces validos y respetables y que deben ser escuchados y debatidos ampliamente de manera que se logre un equilibrio entre el beneficio de la ampliación de los mercados y la protección a los puestos de trabajo.

Desafortunadamente, en la discusión del tratado de libre comercio con Colombia, el partido demócrata ha llevado la discusión al tema de los derechos humanos y defensa de los movimientos sindicales y allí es donde el argumento se sale de contexto y su análisis y discusión se complica, en especial para los candidatos demócratas, pues en una reñida campaña como la actual, cualquier opinión en este sentido tiene un tremendo impacto mediático.

Es de conocimiento general la inseguridad y la violencia que ha vivido Colombia en las ultimas décadas gracias al narcotráfico, a la guerrilla y al para-militarismo. Y en esta violencia generalizada han caído lideres políticos, sindicales, empresarios, periodistas, campesinos y defensores de derechos humanos. Decir que el gobierno no hace lo suficiente para la protección de los lideres sindicales y usar esto como argumento central, como lo hace el senador Obama, para oponerse al TLC con Colombia, es facilista e irresponsable pues afecta tremendamente a un país democrático que esta luchando por un mejor-estar para sus ciudadanos.

Este tipo de acusaciones ligeras, sin suficiente sustento e información, hechas por un precandidato a la Presidencia de los EE.UU. para lograr los votos de la base obrera, es injusta e indignante para cualquier persona que conozca con mayor profundidad de donde viene Colombia y cual es su situación actual.

El comercio mundial se rige cada vez mas por el pragmatismo de las empresas transnacionales y de los grandes grupos económicos que se apartan de los procesos políticos y de las consideraciones de derechos humanos. Si no fuera así, la China no hubiera invadido con sus productos a todas las naciones occidentales.

Es clarísimo que la clase política norteamericana, tanto republicana como demócrata, ha dejado de lado consideraciones políticas y morales para proteger el comercio mundial. Solo para citar algunos ejemplos, EE.UU. tiene comercio con China, Pakistán, Rusia, Arabia Saudita, países donde no hay democracia plena, ni libertad de prensa, ni libertad sindical, y en el caso de Arabia Saudita donde a la mujer se le niegan hasta sus derechos mas elementales.

¿Dónde están los demócratas para denunciar estas aberrantes injusticias? ¿Quién ha levantado la voz y la protesta contra China por las masacres y el dominio de terror que ejerce sobre el Tibet? ¿Porque los demócratas en el congreso no condicionan el comercio con la China a que se corrijan estas injusticias?

Es evidente la doble moral con que los precandidatos demócratas están manejando este tema del tratado de libre comercio con Colombia. Solo les interesan los votos y los tiene sin cuidado el daño que se le pueda hacer a un país amigo y aliado. Es vergonzoso. No tengo la menor duda que esta retórica, usada para atraer votos de las bases trabajadoras les hará mas daño que bien en sus campañas.

El deterioro que les ha producido a los precandidatos demócratas este debate, además del desgaste de la reñida campaña por la nominación de su partido, puede llevar a los demócratas a perder la oportunidad de recuperar la Casa Blanca.

Jorge Pineda
Miami, FL
4/7/08