Monday, November 26, 2007

LAS FARC Y EL ACUERDO HUMANITARIO

Fallida la intermediación del Presidente Chávez de Venezuela en la liberación de los secuestrados por la FARC en Colombia la pregunta obvia es; y ahora que?

Pero quizás primero nos deberíamos preguntar a quien realmente le conviene y le interesa un acuerdo humanitario y la liberación de los secuestrados, además como es natural de los familiares y de la sociedad civil.

El Presidente Uribe tiene muchos logros para mostrar. En la seguridad ciudadana, en el fortalecimiento de la democracia, en el campo económico, en la inversión extranjera, en el empleo, en desarrollo rural, en educación, etc. quizás el mayor lunar ha sido su incapacidad de liberar a los secuestrados, que llevan algunos de ellos hasta 10 años en cautiverio y el desgaste político que conlleva el vivir el drama humano de los familiares que tienen la solidaridad internacional y de buena parte del país, además de los medios de comunicación que tratan de señalar al Presidente como el culpable de que el acuerdo humanitario no-se de. Este tema es quizás el más difícil para el Presidente y el que más le puede deteriorar la imagen a escala nacional e internacional. No hay la menor duda de que una liberación de secuestrados seria de gran beneficio para la imagen del Presidente Uribe.

Por el lado de la FARC no es tan claro que un acuerdo humanitario les traiga beneficios. Al contrario, este los puede poner en una situación aun más precaria de la que tienen actualmente. Es claro que las FARC han perdido en lo militar y en lo político. Militarmente están acorralados y perdieron su capacidad de incursionar y lograr avances en la guerra que libran contra la sociedad Colombiana. En el campo político, están desacreditados ante la opinión publica colombiana y están clasificados como terroristas internacionalmente. El ‘botín” de los secuestrados es fundamental para ellos para poder seguir estando en la primera plana de los periódicos, tener la opción de que su lucha sea conocida y divulgada mundialmente y mientras estos estén en su poder seguirán siendo objeto de interés por gobiernos extranjeros y organizaciones defensoras de los derechos humanos y las ONG’s. Es evidente que los secuestrados son su mayor activo y si lo entregan o lo pierden quedan desprotegidos y altamente vulnerables.

Por eso para La FARC no es conveniente el acuerdo humanitario. Lo seria solo como iniciación de un proceso de Paz y cuando realmente estén dispuestos a dejar las armas. Y no parece que estén inclinados a hacerlo durante este gobierno. Los conatos de negociación que el gobierno de Uribe hay intentado hasta ahora, las FARC los ha utilizado para dilatar y ganar tiempo esperando que el gobierno de Uribe termine y tener la esperanza de negociar en el futuro con un gobierno más proclive a darles grandes concesiones políticas por su desmovilización.

Si las FARC entran a un acuerdo humanitario sin un proceso de Paz, van a tener una mayor presión del ejercito, serán más vulnerables y perderán relevancia política tanto nacional como internacional y pasaran a parecerse mas al ELN o a una guerrilla en proceso de disolución.

Es muy probable que en el futuro inmediato no habrá nuevos intentos de acuerdo humanitario con ayuda internacional, pues el mas interesado que seria el Presidente Uribe debió haber quedado muy afectado con el fracaso de la intermediación de Chávez y del deterioro que por este motivo sufrieron las relaciones con Venezuela.

Jorge Pineda
Miami
Noviembre 27/2007

Tuesday, November 20, 2007

SEGURIDAD NACIONAL VS DERECHOS HUMANOS.

Uno de los temas que más me despertó interés en el ultimo debate en Nevada entre los precandidatos demócratas fue el relacionado con la situación en Pakistán.

Muy interesante y sorprendente la respuesta del Gobernador Richardson. El claramente dijo que la protección de los derechos humanos debería ser prioritaria en el manejo de las relaciones internacionales de los EEUU y que logrando democracias sólidas se lograría como resultado una mayor protección a la seguridad de los EEUU, evitando de esta forma regímenes que ponga en peligro la seguridad mundial. En alguna forma puso por encima la defensa de los derechos humanos a la de la seguridad del estado Americano.

El entrevistador muy hábilmente entonces le pregunto al resto de los precandidatos que era para ellos prioritario, si la seguridad nacional o la defensa y respeto por los derechos humanos y todos a excepción de Richardson contestaron que era prioritario la seguridad nacional. Claro esto dentro del contexto de la discusión sobre la situación de Pakistán.

Y evidentemente esta respuesta era la de esperar, ya que es la que los americanos quieren oír de cualquier Presidente y de cualquier candidato a la Presidencia.

Ha sido tradicional la política pragmática de los EEUU hacia sus aliados. El caso de Pakistán es uno mas en una larga lista de casos similares a través de la historia. Y de alguna manera son los mismos EEUU quienes han creado sus más acérrimos enemigos y dictadores déspotas, en varias regiones del mundo.

Para mí, la posición de Richardson tiene mucho sentido. Es la única forma de generar en el largo plazo estabilidad y reducir los conflictos entre las naciones. EEUU debería apoyar todos los esfuerzos que un gobierno haga en busca de democracia y respeto a los ciudadanos y condenar los abusos de poder y la limitación de las libertades individuales, aun a costa de no contar con el apoyo transitorio de esos regímenes en los conflictos de tipo internacional.

Con la teoría de que la seguridad nacional prima sobre los derechos humanos es que se justifican las torturas, los extra juicios a sospechosos, la cárcel de Guantánamo, la vigilancia excesiva a los ciudadanos y la perdida de los derechos civiles y a la intimidad. Los Demócratas han criticado mucho al Presidente Bush por sus acciones en esta dirección pero a la postre harían lo mismo para proteger cualquier agresión contra su país. No hay duda que la vieja practica de que el fin justifican los medios sigue teniendo mas vigencia que nunca.

Jorge Pineda
Miami, 11/21/07

Thursday, November 8, 2007

LOS DEMÓCRATAS Y COLOMBIA.

Para un Colombiano es difícil entender la posición negativa que el partido demócrata de los EEUU ha asumido con respecto a nuestro país. El desaire de Gore al Presidente Uribe hace unos meses en un foro internacional, los memorandos críticos que han apoyado algunos congresistas demócratas sobre la situación de los derechos humanos en Colombia, la posición de la señora Pelosi sobre el TLC etc., son algunas de las manifestaciones del partido demócrata sobre el país, posición que no se compadece con los grandes sacrificios que Colombia hace para lograr seguridad, institucionalidad, democracia, libertad de expresión y asociación, buscando así el mejoramiento de las condiciones ciudadanas.

Uno se pregunta si esto corresponde a una gran ignorancia de los congresistas demócratas sobre Colombia, lo que me resisto a creer. O responde a la carencia de una información veraz y confiable y no solo a los informes de algunas ONG’s que solo buscan hacerle daño al gobierno por sus desavenencias y desacuerdos con el Presidente Uribe. O por el contrario su comportamiento responde a un interés netamente político para decir lo que le suene bien a los sindicatos y a los sectores de izquierda del partido demócrata de los EEUU y con esto ganar votos y aprobación.

Los congresistas Norteamericanos no son tontos, ni ignorantes y están rodeados de asesores altamente preparados que investigan y analizan las diferentes fuentes, que les informan adecuadamente, antes de comprometerse con posiciones y aun más cuando estas son de carácter internacional.

La única razón posible entonces que explica su miope conducta hacia Colombia es la de poner por delante sus intereses políticos domésticos, a los intereses de comunidades y naciones amigas y vecinas. En su empeño de atacar y distanciarse del gobierno del Presidente Bush los llevan a tomar posiciones extremas en temas del manejo de las relaciones internacionales.

Esperemos que estos debates preelectorales pasen para que se decante lo que podrá ser una política exterior del próximo gobierno, administración que posiblemente será demócrata y que tendrá que atender con prioridad y con urgencia las relaciones de los EEUU con el resto de los países del mundo, relación que esta pasando por los peores momentos en muchas décadas, por motivo de la guerra en Irak, por la crisis del petróleo y por la inconsistencia en el manejo de sus relaciones con regímenes autoritarios y antidemocráticos.

Jorge Pineda
Miami, FL
Noviembre 8/2007

Thursday, November 1, 2007

EL MAL MENOR

EL MAL MENOR OPCION DEL ALCALDE ELECTO DE BOGOTA.

En la ultima semana de campaña para la elección del alcalde de Bogota el candidato Moreno ante una pregunta del entrevistador acepto la posibilidad de hacer una compra de votos si ello contribuyese a evitar que la ciudad quedara en manos de un alcalde corrupto y de mala reputación. Moreno acepto esa posibilidad con franqueza, sin pensarlo dos veces y todo indica que su respuesta fue espontánea, producto no de una equivocación, ni de una ligereza, sino de su propia convicción de que un mal menor se justifica para evitar un mal mayor.

Esta respuesta trajo una gran controversia en Colombia y puso a intelectuales, periodistas, académicos y por supuesto a políticos a dar sus opiniones sobre el asunto moral del mal menor y su aplicación en casos de la vida publica.

Aceptar la utilización del mal menor, saltándose las normas y reglas definidos por la sociedad para el control de los procesos constitucionales y la aplicación de la justicia, es supremamente grave y puede llevar a situaciones impredecibles con hondas repercusiones en toda la sociedad. El ejemplo de ello se vio recientemente en Colombia con el fenómeno de los paramilitares.

En efecto, el para-militarismo nació en Colombia con la justificación de que era un mal menor apoyar a los grupos armados ilegales que defenderían a la sociedad de los grupos guerrilleros que eran considerados el mal mayor. Cuando a finales de la década de los 80 y principios de la década de los 90 aparecieron los primeros grupos de auto defensa, con el propósito de defender a la sociedad en general contra el embate de la guerrilla, el común de las personas en Colombia sintió que ese fenómeno, aunque ilegal, pudiera haber sido la forma de combatir la guerrilla y por eso algunos dieron su apoyo económico y otros su apoyo moral con su silencio y aceptación. En el fondo se veía esto como un mal menor para atajar que la guerrilla comunista se tomara el poder en Colombia. De esto no se escaparon ni los políticos, ni los empresarios, ni la iglesia y menos el ciudadano común. Todos en alguna forma veían una luz de esperanza en el accionar de esos grupos y sus principales cabecillas se convirtieron en ídolos y lideres regionales.

Esta historia reciente entonces nos demuestra que ante los principios morales de justicia y orden no se puede ceder en una rígida aplicación de las normas legales y constitucionales con el argumento del mal menor. Hacerlo es abrir una puerta para los excesos y una justificación para violar la ley.

Jorge H Pineda
Miami
11-01-07